El mes de agosto de 2016
continué usando mi Newton para fotografiar los objetos más característicos de
la Vía Láctea. La Nebulosa Trífida había sido ya fotografiada por mí en julio
de 2012, pero el ruido provocado por falta de refrigeración de la cámara era inmanejable.
Ahora, habiendo refrigerado la cámara, desaparece ese problema. Me falta, sin
embargo, un corrector de coma para mejorar las estrellas de los vértices. Son
tres horas de exposición total en tomas de 5 minutos y algunas de 1 minuto,
trabajando a una temperatura ambiente de 24 grados, pero rebajados a 10, o al
menos a 11 con el sistema de refrigeración. Casi simultáneamente a estas tomas,
obtuve dos horas de exposición de M17, con el mismo equipo, logrando esta
imagen que cuelgo aquí. Tanto una nebulosa como la otra las obtuve en dos
noches diferentes cada una de ellas desde Cala d’Hort.
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lunes, 29 de agosto de 2016
miércoles, 27 de julio de 2016
Nebulosa de la Laguna, M8
Los días 4 y 10 de julio
de 2016 fui a Cala d’Hort para tratar de captar una imagen de la nebulosa de la
Laguna, M8, que perseguía desde hace tres años, pero que, por falta del equipo
adecuado, no pude capturar. El resultado es el que se aprecia en la foto. Son
tres horas de exposición total, principalmente con tomas de 5 minutos y algunas
de un minuto para recalcar los detalles. Curiosamente, la primera noche había
una neblina tremenda en el cielo, hasta el punto de que ni siquiera se veían
las estrellas de la tetera de Sagitario a simple vista. Pero, sorprendentemente, en la cámara
iban apareciendo una tras otra las imágenes de la nebulosa. Bien es cierto que
en la segunda noche, con un cielo mucho mejor, las imágenes eran también de
mayor calidad. Aunque seguramente tiene algunos fallos, no estoy descontento
con la imagen, puesto que en la cavidad central de la nebulosa, si se amplía,
se puede distinguir el famoso Reloj de Arena, lugar donde nacen estrellas y que
no siempre aparece en los procesados de la Laguna. Para esta foto he usado,
aparte de la montura Takahashi y la cámara refrigerada habitual, un nuevo tubo:
un Newton Skywatcher de tan sólo 350 euros que da unos resultados sorprendentes
en visual y en foto que hacen replantearme algunos prejuicios preestablecidos
entre algunos aficionados. Estos tubos son muy buenos y muy recomendables.
sábado, 15 de agosto de 2015
NGC6914, Campo nebular en Cygnus
Desde hacía más de un año tenía ganas
de abordar este campo nebular en la constelación del Cisne que, gracias a las
fotos que había visto en varias web, me tenía fascinado. He de confesar que no he
conseguido los resultados apetecidos, pues las estrellas adolecen de falta de
naturalidad, entre otras cosas. No he sabido solucionarlo tras muchas horas frente al ordenador.
Pero, pese a todo, la doy por buena, pues es un campo difícil, y más con una
DSLR. Son seis horas de exposición total, que obtuve en tres noches diferentes:
el 18 de junio y el 8 y 14 de julio de 2015, todas desde Cala d’Hort. En una de
las noches se produjo un enfoque algo defectuoso. También hubo problemas con el
apilado, pues, por razones que ignoro, Pixinsight me daba un apilado también
defectuoso, que no pude aprovechar, por lo que tuve que apilar con DSS. El procesado me costó mucho y tuve que repetirlo varias veces casi desde el prinicipio. Las
tomas son de 10 minutos de duración y algunas de 2 minutos, usando el refractor
ED 100 y la montura Takahashi, así como la Canon 1000D refrigerada, funcionando
a 10ºC pues la temperatura ambiente era de nada menos que 26ºC en plena
madrugada.
martes, 6 de enero de 2015
Nebulosa de la Flama y de la Cabeza de Caballo
El 18 de noviembre y el 16 de
diciembre dediqué sendas sesiones a este maravilloso campo nebular de Orión,
ambas en Cala d’Hort. La primera noche fue la misma en que obtuve las tomas de
las Pléyades, mientras estaba operando el TCH, y la segunda la dediqué en
exclusiva a este campo, hasta totalizar 4 horas de exposición total en tomas de
10, 5 y 1 minutos. Usé el refractor de 100 mm de diámetro y la cámara DSLR
refrigerada a 6,2 grados centígrados. La fiabilidad de autoguiado con mi
Takahashi es espectacular y no hay que preocuparse de nada. El procesado no me
dio muchos quebraderos de cabeza y al cabo de pocos días obtuve este resultado,
del que me siento bastante satisfecho.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Las Pléyades, M45
Después de varios meses de sequía astrofotográfica por haber enviado mi DSLR a refrigerar y tardar este proceso más de la cuenta, decidí apuntar a las Pléyades. Por fin podía usar lo que yo considero mi equipo estándar en óptimas condiciones: una montura Takahashi EM200, el refractor ED100 y la cámara modificada y refrigerada. Con este equipo creo estar en condiciones de fotografiar todo el firmamento, sin preocuparme por los problemas de guiado que me provocaba mi anterior montura, más modesta, o por el ruido de mi cámara sin refrigerar. Todo eso terminó. Estas Pléyades son el resultado de 3 horas 40 minutos de exposición total en tomas de 10, 5 y 1 minutos desde Cala d’Hort, mientras estaba operando el TCH el 18 de noviembre de 2014. Fue una noche maravillosa, con unas condiciones meteorológicas muy buenas y una sensación muy agradable. Mientras estaba sentado controlando el telescopio no paraba de mirar la constelación de Orión, que se mostraba espléndida hasta en sus más minúsculas estrellas. Nunca antes había visto tan claramente la figura de un cazador disparando su arco como esa noche. El procesado se me complicó un poco por culpa mía, pero finalmente la imagen ofrece este aspecto.
domingo, 4 de mayo de 2014
Galaxia del Sombrero, M104
23 y 24 de abril, 2014. Después de un
sonado fracaso al intentar fotografiar (durante tres noches seguidas, o sea, un
montón de horas tiradas a la basura) la galaxia M81 a foco primario con el C8,
sin reductor de focal ni nada (por lo que quedó muy oscura), apunté a la
galaxia del Sombrero. Hacía tiempo que
tenía ganas de fotografiarla. He de decir que al fin puedo guiar correctamente
con mi nueva montura, la Takahashi EM 200, que se porta perfectamente durante
largas exposiciones. Acumulé dos horas y tres cuartos de exposición total con
tomas de cuatro, tres y un minuto. No las hice más largas porque la temperatura
ambiente ya empieza a subir y saldría mucho ruido. De hecho, ya salía bastante
durante el procesado de la imagen. Las tomas se hicieron desde Santa Eulària, con una contaminación lumínica moderada y temperatura ambiente de 13-14ºC. El resultado final no es nada espectacular,
lo admito, pero por lo que he visto en el portal de astrofotografía Astrobin no
abundan las grandes fotos de M104. Debe ser un objeto difícil, a menos que uno
tenga un supertelescopio y una supercámara. He tomado la decisión de enviar mi
cámara DSLR a refrigerar. No puedo esperar más.
lunes, 3 de febrero de 2014
Supernova en la Galaxia del Cigarro
Es la primera supernova que fotografío en mi vida. Ha sido una gran satisfacción. Hace pocos días la pude ver claramente con mi refractor y me sorprendió poderla distinguir con tanta facilidad. Así que ayer, 3 de febrero de 2014, aprovechando que estaba observando con el tubo de 200 mm, no solo volví a mirarla, sino que le acoplé al C8 la cámara y, sin autoguiado ni nada, a foco primario, tomé varias fotos para capturar este fenómeno astronómico y guardar un pequeño souvenir personal. Como foto, obviamente, no es nada, pero es un documento gráfico interesante. Eso sí: 2 grados centígrados que me tenían helados los pies, pese al doble par de calcetines, unas gruesas botas y una alfombra. La primera foto de esta composición la tomé en 2012 y se aprecia claramente la ausencia de la estrella en cuestión (que obviamente estaba ahí, pero de forma más ‘discreta’).
jueves, 7 de noviembre de 2013
Galaxia de Andrómeda, M31
martes, 15 de octubre de 2013
Nebulosa de la Escoba de Bruja, NGC6960
La verdad es que era un reto difícil, porque es una nebulosa muy tenue y delicada. Es obvio que para capturarla bien hacen falta dos cosas: bastante tiempo de exposición y tener una cámara refrigerada, porque de lo contrario, el sensor genera mucho ruido de fondo. Esto es lo que ha pasado con esta foto, que por no tener una cámara refrigerada presenta bastante ruido, que ha sido imposible eliminar sin riesgo de cargarse también señal de la imagen. De hecho, la temperatura ambiente en el momento de las tomas era de 23 grados centígrados, nada menos. Fueron dos noches diferentes: la del 1 y la del 24 de septiembre de 2013, verano aún, como quien dice. Las tomas sumaron 4 horas de exposición; la mayoría de cuatro minutos cada una, y bastantes de dos minutos. Procesada con Pixinsight 1.7. Usé el refractor de 100 mm, con el aplanador de campo ya instalado, lo que mejora notablemente el aspecto de las estrellas de los bordes, que ya no tienen tanta aberración. Ahora vendrá el invierno y ahí sí que no hay excusa. Los próximos objetivos son las Pléyades y la nebulosa de la Cabeza de Caballo.
jueves, 13 de junio de 2013
Galaxia del Remolino, M51
Esta era una asignatura pendiente. Fue el primer objeto de cielo profundo que fotografié en 2011 (aunque eso no era ni una foto ni nada, de mala que era) y tenía ganas de capturarla más o menos dignamente. La foto la he realizado los días 1 y 2 de junio, desde Santa Eulària, con una exposición total de 2 horas 45 minutos, usando el refractor Long Perng ED 100 APO y la DSLR habitual. El autoguiado ha funcionado bastante bien, con tomas de hasta 5 minutos, lo cual para mí es mucho, aunque podría haberlas hecho más largas, pues me aguantaba muy bien. El problema fue el ruido, había unos gradientes enormes debajo de la galaxia, que he eliminado (parcialmente) gracias a la “herramienta mágica” que me enseñó Ignacio de la Cueva usando el CCD Stack. La próxima (ya he hecho las tomas light) será la Galaxia del Molinete, M101. (Nota: Tomé tres horas de exposición total de M101 pero la galaxia es muy débil y se la come el ruido de la imagen, o sea que proyecto fallido, de momento).
martes, 26 de marzo de 2013
NGC2237 Nebulosa de la Roseta
Esta imagen, también de enero de 2013, culminó los objetivos que me había marcado para ese invierno. Es el resultado de cuatro horas de exposición total, repartidas en dos noches. Sin embargo, al final de la segunda noche, cuando estaba recogiendo los trastos en mi observatorio particular de Santa Eulària, me llevé la desagradable sorpresa de que la lente principal del Long Perng ED 100 estaba empañada por dentro, o sea, la pesadilla de todo astrofotógrafo. Eso significaba que no se podía desempañar por el procedimiento habitual del secador de pelo, sino que el asunto era más complejo y, lo que es peor, debía haber arruinado la mayor parte de las fotos de esa noche, que fue bastante húmeda y fría. Por probar, metí las tomas en el Pixinsight y las apilé, y luego las procesé. Me sorprendió que se viera lo que se ve, habiendo pasado lo que pasó con la lente principal. Está claro que de no haber surgido este problema el resultado hubiera sido mucho mejor, pero aún así doy gracias de que quedara algo aprovechable. He de decir que repetí el procesado de esta imagen tres veces en total (cuatro horas cada vez, id sumando…) hasta que salió algo mínimamente digno. Resulta curioso saber el origen de ese agujero central del donut que es esta nebulosa. Esas estrellas más brillantes que hay en el centro son estrellas jóvenes que están naciendo y formándose ahora. Los vientos estelares que emiten esas estrellas en todas direcciones a gran velocidad, ‘empujan’ los gases que tienen alrededor y los echan para atrás, creando esa zona despejada del centro. Hay que decir que, al telescopio, no se ve ni rastro de esta nebulosa, incluso con instrumentos más potentes que el mío. De ahí la magia de la astrofotografía.
M 42, Gran Nebulosa de Orión
Esta fotografía, de enero de 2013, es la primera de la que realmente estoy satisfecho, prácticamente sin matices (que alguno hay). Es la Gran Nebulosa de Orión, M42, también conocida como la catedral del cielo. Es la primera foto que tomé con mi nuevo telescopio refractor Long Perng ED 100 APO a F6, que se suma así a mi veterano Celestron 8 del año 1994, aún en plenitud de facultades ¡y sin haber sido colimado jamás! También es la primera foto que procesé íntegramente con el programa Pixinsight Core 1.7, verdadera maravilla obra del español Juan Conejero. Tan importante como el programa en sí es el magnífico videotutorial de Skyman para aprender a usarlo, que consta de casi 50 vídeos, y que son otra maravilla del Universo. Cuando ví, sin exagerar, que para procesar esta foto de principio a fin el proceso duró cinco horas sin levantarse de la silla (aparte de otras 4 que había tardado previamente el ordenador para apilar las tomas), pensé seriamente en dedicarme al noble deporte de la pesca… Pero luego invertí unos días en transcribir el citado videotutorial y a encuadernarlo, y ahora procesar es mucho más cómodo. Incluso ya estoy memorizando algunas partes sin tener que mirar todo el rato el manual. Al acabar el procesado de esta foto, admito que flipé cuando ví que había conseguido que se distinguiera el Trapecio (las cuatro estrellitas que forman el corazón de la nebulosa) sin quemarlo ni saturarlo. Son tres horas de exposición total desde mi casa de Santa Eulària, con tomas de hasta 5 minutos, pero también bastantes de muy corta duración (30 y 20 segundos) para lograr resaltar las estructuras centrales. Tomadas a lo largo de dos noches diferentes. Esas cuatro estrellitas juntitas del Trapecio son estrellas-bebé que están naciendo en estos momentos y, debido a su alta energía y radiación, son las que están iluminando toda la nebulosidad que se ve en la foto. Es decir, son como la bombilla que permite ver la humareda que las circunda.
domingo, 24 de marzo de 2013
M16, nebulosa del Águila
Esta imagen la considero "hermana" de la anterior, la nebulosa Trífida, porque está hecha el mismo verano de 2012, desde el mismo sitio (Cala d'Hort), y también en dos noches diferentes. La verdad es que para ese verano me había marcado como objetivo conseguir unas fotos más o menos dignas tanto de M20 como de M16 y, sinceramente, no acabé descontento del todo con el resultado, que pienso mejorar de todos modos con un nuevo reprocesado cuando tenga tiempo. (Nota: la reprocesé un año y medio después y definitivamente la dejo ya así). Las estructuras centrales se llaman Los Pilares de la Creación y ahí están naciendo estrellas, que luego, a lo largo de millones de años, se van desperdigando por los alrededores. Esta foto y la anterior las hice con el equipo habitual, pero ya había 'capado' la cámara, es decir, le había extirpado el filtro Infrarrojo que llevan incorporadas de serie todas las cámaras. Este es un requisito imprescindible para poder captar los verdaderos colores del Cosmos, ya que, de lo contrario, no aparecerían esos rojos tan característicos de las nebulosas de emisión, como esta. Obviamente, la cámara ya no puede usarse para otra cosa que no sea fotografía astronómica, pero bien vale la pena haberla sacrificado para esta causa. He de añadir que, como aún no dominaba mucho la técnica del enfoque, la imagen está ligeramente desenfocada, cosa que se aprecia en las estrellas, si se amplía lo suficiente la imagen. Así y todo, no esperaba sacar tanto detalle de la nebulosa.
Este es un detalle de los Pilares de la Creación, que me hace ilusión destacar, por lo curiosa forma de este cúmulo de gases y fábrica de estrellas. No es la foto del Hubble, pero ahí está.
M20, nebulosa Trífida
En julio de 2012, aprovechando los privilegiados cielos de Cala d'Hort, dediqué dos días diferentes a este objeto, con la intención de obtener la mayor cantidad posible de "señal", o sea, de imagen, por decirlo de algún modo. ¡Qué diferencia con el invierno! Estar toda una noche al raso en camiseta y bañador, libre de abrigos, botas, gorro, bufandas, guantes... es una delicia. La primera noche le tiré durante dos horas seguidas, y obtuve una hora y media aprovechable. La segunda, más o menos lo mismo. En total, conseguí 2 horas y 40 minutos de exposición, con tomas de hasta 4 minutos de duración, pero sobre todo de 3. El procesado de esta foto me llevó muchas más horas aún. Fue una lucha de días y días. Acababa viendo estrellas y nebulosas por todas partes cuando me iba de delante el ordenador. Al final, dejé esta como la versión definitiva.
NGC 4565, galaxia de la aguja
Enero de 2012. Esta es la galaxia de la aguja, que aparece de canto, vista desde la Tierra. Está a 47 millones de años luz, en la constelación de la Cabellera de Berenice. La foto, que exigió bastante sacrificio por la fortísima humedad y el frío que congelaba pies y manos (2 grados, creo recordar), podría ser mejor si estuviera bien procesada y con más tiempo de exposición (no llega a dos horas en total), pero al menos permite reconocer este bello objeto celeste que siempre me ha llamado la atención porque parece un platillo volante. Tomada desde Santa Eulària con el autoguiado funcionando a medias y, por tanto, exposiciones no superiores a tres minutos cada una.
domingo, 17 de marzo de 2013
Galaxias M81 y M82
Para diciembre de 2011 ya había tomado dos decisiones: comprar un reductor de focal (para que mis fotos abarcaran más campo) y un kit de autoguiado, que consiste en un pequeño telescopio que se adosa al principal, con una camarita acoplada detrás que se conecta al ordenador portátil y sirve para poder obtener tomas de mucha duración (más de 40 segundos, desde luego) para que las imágenes recojan más “señal”, es decir, más imagen, sobre todo de las partes más débiles, como la periferia de nebulosas y galaxias. Esta es la primera imagen obtenida con estos dos nuevos elementos. Son dos galaxias juntas en la Osa Mayor. Hay que decir que el montaje del telescopio con el autoguiado (más cables, más elementos, un ordenador de por medio, etc.) convertía mis primeras noches en verdaderos calvarios por el montaje de todo ello. A esto hay que añadir, que por esa época de crudo invierno, el frío era terrible. En esta noche en concreto, del 23 de diciembre, estaba a 4 grados centígrados y el rocío era tan espantoso que cuando caminaba sobre el tejado de casa los zapatos hacían “chap, chap” sobre los charcos. Por si fuera poco, el autoguiado no funcionaba como debía y la gráfica que indica en el ordenador si va bien o no, daba unos saltos como la bolsa en una sesión tormentosa. Así y todo, conseguí varias tomas de 200 segundos (¡mucho más de mis habituales 45!), así como de 100, 60 y 40, hasta sumar casi dos horas de exposición total. Acabé a las cinco de la madrugada y a las ocho tenía que levantarme. Como podéis imaginar, al día siguiente, en el trabajo, no servía para nada.
M 13, cúmulo de Hércules
Siempre me ha emocionado la contemplación al telescopio de M13, el Gran Cúmulo de Hércules, una de las maravillas celestes que tenemos la inmensa fortuna de observar desde la Tierra. Ese enjambre de cientos de miles de estrellas es uno de los objetos más viejos del Universo y hacia allí se envió una señal de salutación a una supuesta civilización extraterrestre en los años 70 desde el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico). El único problema es que el mensaje tardará en llegar 25.000 años, y, si hay respuesta, otros tantos en volver aquí. Dirigí hacia allí mi telescopio en una preciosa noche de julio desde el tejado de mi casa en el centro del casco urbano de Santa Eulària, mi observatorio particular. No fueron muchas imágenes, pues también disparé esa noche a la nebulosa de Dumbell, unas tomas que no llegué a aprovechar. En concreto, obtuve 23 imágenes de 40 segundos cada una, y algunos darks. Ya en cada foto se iba viendo, en el centro, la bola de estrellas del cúmulo, lo que hacía concebir esperanzas sobre el resultado final. Y, efectivamente, tras apilarlas y aplicarle un procesado básico, conseguí esta imagen, bastante digna teniendo en cuenta la baja cantidad de tomas y el procesado mediocre.
M27, nebulosa de Dumbell
En mayo de 2011, con un tiempo agradable y después de haber hecho algún experimento más serio con M51, tomando varias decenas de fotos y apilándolas, decidí ir a por la nebulosa de Dumbell, M27, que no es sino la muerte de una estrella que expulsa al exterior su material formando una gran nube de gas. Tomé 113 fotos de 45” con la ayuda de un disparador (para no mover la cámara y el telescopio cada vez que pulsara el botón de la cámara). No podía pasar de 45” sin que las estrellas salieran ya en forma de huevo, pues el seguimiento del motor del telescopio tiene un límite y más allá del mismo las estrellas salen alargadas. Ya descubriría más adelante que esto se arregla con el invento del “autoguiado”. Al procesar las imágenes en el ordenador, apilando todas las fotos y algunos darks (tomas en negro para equilibrar el fondo oscuro), no me desagradó nada el resultado; es más, me sorprendió la cantidad de imagen que iba apareciendo según manejaba las herramientas de procesado. Desde luego, ese procesado era entonces muy burdo, como queda demostrado en el resultado final, pues aún tenía un conocimiento muy rudimentario de tema.
Mi primera "fotografía"
Esta es mi primera "astrofotografía" (por así llamarla) de cielo profundo. Hacía solo un mes que había recibido mi montura CG5-GT, en sustitución de una de horquilla que me había durado 15 años, pero que no servía para astrofotografía. Acoplé mi cámara réflex al telescopio y, sin ningún otro accesorio, disparé una foto de un minuto. La observé y allí no se veía nada salvo algunas estrellas, aunque es cierto que dos de ellas se veían más grandes y “algodonosas”. Bueno, pensé, ha sido un experimento fallido. En casa, metí la foto en el ordenador para verla mejor y, efectivamente, ni rastro de galaxia alguna, salvo esas dos nubecillas pequeñitas que deduje debían ser las partes más brillantes de la galaxia. No me sorprendió, porque observando M51 al telescopio eso es lo que se ve: los dos núcleos de la galaxia y poco más. Sin embargo, al ir a la herramienta de brillo y contraste y forzar fuertemente el brillo, ¡apareció la galaxia! Para mí fue una gran sorpresa. ¡Allí había la imagen de un objeto situado a veinte millones de años luz! Cierto es que la imagen era malísima e inaprovechable a todos los efectos, pero ahí estaba, perfectamente reconocible, M51. El hecho de haber podido “capturar” M51 en una sola foto de un minuto sin ninguna otra pretensión de “a ver qué pasaba” me impulsó a intentar ir más en serio en este tema. El camino, desde luego, se presentó plagado de dificultades y… de gastos económicos que prefiero no recordar…
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